En España, solamente el 22,3% de la población ocupada puede teletrabajar, es decir, solo 4,4 millones de profesionales cuentan con las soluciones tecnológicas adecuadas para desarrollar su trabajo a distancia.

La actual crisis del coronavirus ha llevado a las personas y empresas a tener que actualizarse en muchos sentidos y uno de los mayores cambios ha sido la obligación de optar por la digitalización de la documentación de las empresas para que sus trabajadores que están trabajando desde sus casas puedan acceder a todo lo que necesiten sin necesidad de ir a la oficina a buscar el documento en papel.

Algunas medianas y grandes empresas ya optaban por el teletrabajo antes del confinamiento, pero la mayoría no estaban preparadas para poder acceder a toda su documentación digitalizada desde cualquier parte del mundo.

El teletrabajo ha llegado para quedarse en muchas empresas en las que era impensable ya que dispone de muchos beneficios, entre otros están:

  • Conciliar la vida laboral y la personal fácilmente
  • Se ahorra tiempo en el desplazamiento desde casa a la oficina
  • Ahorro de facturas de luz, aire acondicionado, calefacción…
  • Incremento de la satisfacción del empleado y de su fidelización

Pensar que el teletrabajo es la forma de trabajar preferida de los empleados es un error. Muchos prefieren trabajar desde la oficina, estar en contacto directo con sus compañeros y superiores, pero no necesariamente todo el tiempo.

La nueva normalidad nos obliga a tener que actualizar y adaptar nuestros procesos a esta realidad y contratar un servicio de digitalización de documentos mediante unos equipos y programas profesionales siguiendo unos protocolos de digitalización concretos y cumpliendo con la normativa RGPD en la que tenemos la obligación de controlar dónde puede acceder cada usuario y qué documentación puede ver dentro del sistema de gestión documental.